Historia

Resulta arriesgado aventurar en qué momento se asentaron en las tierras de nuestro pueblo sus primeros habitantes de forma estable. En nuestro término se han descubierto algunos instrumentos líticos como puntas de flecha de sílex, sin que ello pueda ser  prueba evidente de un asentamiento prehistórico.

   La primera noticia interesante de nuestros antepasados lejanos nos la aporta D. Román Andrés de la Pastora a fines del siglo XIX. Era este sacerdote seguntino  académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. En el verano de 1882 se hallaba en Molina, donde recibió la visita del párroco de El Pedregal, D. Ramón Malo, quien le informó del hallazgo de ciertos objetos (dedal, hebillas, saetas…) en el Hostal de Mañas y del descubrimiento en el año anterior de una lápida de piedra con inscripciones y de varios cadáveres en La Jaquesa. Personado D. Román Andrés en el pueblo llevó a cabo una excavación en la necrópolis de la Jaquesa, envió algunos objetos a la Real Academia de la Historia de Madrid y redactó un informe que fue publicado por la citada institución en su boletín de 4 de noviembre de 1882, páginas 154-159 y que nuestra Asociación ofreció a sus socios en la revista La Sexma, nº 16 de agosto de 1984. En este informe D. Román Andrés no aporta ninguna fecha concreta de los hallazgos; sin embargo, el actual anticuario de la RAH, don Martín Almagro Gorbea, asegura que la lápida encontrada en la Jaquesa es de origen celtibero, fechándola en el siglo I a.C. (Epigrafía prerromana. RAH, Madrid, 2003, pp. 198-200)

   Tampoco tenemos constancia fehaciente de la presencia romana en nuestras tierras. Sí han aparecido algunas monedas y cerámicas de la época romana por nuestros campos y, además, está probado que el yacimiento minero de Sierra Menera fue explotado por los romanos, dejando escoriales por diversos pueblos de los alrededores.

   Ninguna prueba hay de la civilización visigoda por nuestra zona. La tradición popular siempre ha querido ver recuerdos musulmanes en Los Villares, Las Torrecillas y el Hontanar, mas hasta la fecha no se ha realizado ninguna excavación seria que lo demuestre.

   Casi con toda seguridad el asentamiento actual de El Pedregal procede de la Edad Media y más concretamente de los siglos XII y XIII. En diciembre de 1128, el monarca aragonés Alfonso I el Batallador, después de derrotar a las tropas musulmanas en Cutanda (1120), ocupar Calamocha y Monreal, se hace con Molina. Las disputas por hacerse con el control de las tierras molinesas entre los reinos de Castilla y de Aragón se resuelven en la Concordia de Carrión (1137) donde D. Manrique de Lara hace de mediador. Este noble de origen francés consigue que los dos monarcas le concedan un territorio en señorío en Molina. Años más tarde el propio don Manrique dará fuero a la zona, con unas condiciones ventajosas para todos aquellos que se asentaran en su territorio, recién ocupado a los musulmanes. Probablemente sea en este momento cuando se funde nuestro pueblo. El señorío de Molina desaparece como tal al fallecer  en 1293 su quinta señora, doña Blanca. Recibe el señorío su hermana doña María de Molina, esposa del rey castellano Sancho IV y de esta manera estas tierras se incorporan a la corona castellana.

   La primera noticia escrita de la existencia de nuestro pueblo nos la aporta fray Toribio Minguella, obispo seguntino en su obra Historia de la diócesis de Sigüenza y sus obispos, tomo II, página 337, donde al hacer relación de las parroquias que la diócesis seguntina poseía en  el año 1353 dice textualmente: “ E en la iglesia de pedregal ay un beneficio curado e con unas tierras de aniversarios vale de renta cada año 160 mrs.”

  En 1356 estalló la guerra de los dos Pedros (Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón). Como consecuencia de este conflicto, nuestro pueblo y otros lugares fronterizos entre ambos reinos (Campillo, Bétera, Guisema…) se despoblaron. A la muerte de Pedro I en Montiel a manos de su hermanastro Enrique de Trastámara, el nuevo monarca entregó las antiguas tierras del Señorío molinés al francés Beltran du Glesclin, quien le había ayudado a derrotar a su hermano. Los molineses no aceptaron al nuevo señor y Molina pasó a pertenecer a la corona de Aragón en el año 1369. Por este motivo se cambió el nombre de Molina de los Caballeros por el de Molina de Aragón, que aún perdura. En 1375, por la Concordia de Almazán, las tierras del señorío molinés volvieron a la corona castellana.

 Tras su despoblamiento, las tierras de El Pedregal fueron asumidas por la Comunidad de Villa y Tierra de Molina, que arrendaba los pastos de la Dehesa y de la Retuerta y no permitía que el número de vecinos llegase a once, pues de acuerdo a la legislación vigente desde tiempos del monarca Enrique IV (siglo XV), con ese número de vecinos un lugar podía constituirse en ayuntamiento.

  Hacia 1730 vivían en el pueblo cuatro renteros procedentes de Alconchel y poco después llegaron otros desde Alcoroches. En 1784 sus habitantes eran 72 y en 1804 había 18 vecinos y 106 personaS. Al superar el número de once vecinos, éstos pleitearon con la Común de Villa y tierra para independizarse y volver a la Corona. Tras un laborioso juicio, la Chancillería de Valladolid pronunció sentencia a favor de los pedregaleños el 22 de junio de 1819.

   Años más tarde, hacia 1845, El Pedregal se anexionó al ayuntamiento de El Pobo de Dueñas. Los propios vecinos del pueblo consideraban décadas después que no era ventajoso para sus intereses la pertenencia al ayuntamiento pobano y solicitaron la desagregación del mismo, lo que se consiguió en el año 1924.

Bibliografía: Juan José López Beltrán: “Señorío de Molina, sus sexmas y pueblo de el Pedregal. Valencia, 1980.